
| Manuel López |
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Nacido en Caracas, el 9 de septiembre de 1983, Manuel López se une al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela cuando apenas tenía seis años edad. Su iniciación fue en el núcleo de La Rinconada, donde desde el primer día escogió el violín como su instrumento. Al llegar a los 16, se interesó por la batuta, y desde entonces ha perfeccionado su técnica hasta debutar internacionalmente en el Concurso Internacional de Dirección sir George Solti, en Frankfurt, Alemania. Decidido desde el comienzo Guiado por su madre, el pequeño Manuel -en 1989- conoce el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela mediante su participación como alumno en el núcleo de La Rinconada. Ahí, según él mismo recuerda: Cuando tuve que escoger el instrumento que quería tocar, sin dudas elegí el violín.
"Desde la primera vez que estuve en una orquesta, supe que mi vida la iba a dedicar a la música. No podía imaginarme haciendo otra actividad", dice con seguridad mientras une las anécdotas que lo han acompañado en su recorrido. De la mano del arco y su instrumento, Manuel veía con particular interés el podio. Paralelo a la ejecución como violinista, dibujaba su futuro como director. Batuta en mano “Cuando estudiaba en el Conservatorio, en el año 2000, se abre una cátedra de dirección orquestal bajo la responsabilidad del maestro Sergio Bernal. Ese fue mi primer contacto con la batuta. Tenía 16 años”, recuerda sin mucho esfuerzo. “Ahí fue cuando me llamó la atención el mundo de dirección. Estudiaba con él y paralelamente continuaba como ejecutante”. Para el joven director, quien apenas exploraba una nueva arista en el ámbito orquestal, su lugar desde el atril fue determinante: “Eran experiencias nuevas, me di cuenta de cómo se desarrolla un ensayo. Siendo concertino, no me preocupaba solamente por tocar mis notas, sino que también estaba pendiente de lo que tocaban los fagotes, los cornos, otros instrumentos, y esa es la función del director”, insiste sin lugar a duda. Entre las cosas que sedujeron a Manuel para sumergirse en el mundo de la conducción, lo que más lo atrajo fue “tener la posibilidad de estar en medio de una orquesta, como en la cima de una montaña, y desde ahí poder hacer música”, según él reseña. Una de las variables que más lo atrapa en esta dimensión es que “el instrumento de un director es la orquesta. Con ella se debe tratar de describir lo que el compositor pensaba en el momento que escribía. Es algo muy apasionante”, afirma al tiempo que insiste en que será su función por el resto de su vida.
Recorrido nacionalRecorrido nacional
Luego, en 2006 se trasladó a Los Teques —capital mirandina— para comenzar a trabajar con Gregory Carreño, quien está a cargo de la orquesta juvenil del estado. En esta experiencia se le presentó la oportunidad de dirigir la orquesta de la Fundación del Niño de Miranda, de la cual se ha hecho cargo desde entonces. Además, ha tenido la oportunidad de participar como director invitado en varias orquestas del interior como la Simón Bolívar de Táchira, la Sinfónica de Falcón, Sinfónica de Mérida, Sinfónica de Miranda, Sinfónica de Yaracuy. Cuando habla de “El Sistema", Manuel insiste en que su vida: “Es como mi sangre. Fue la puerta que me permitió entrar en este maravilloso mundo de la música”. Más allá de las fronterasMás allá de las fronterasTras el inicio en el mundo de la dirección orquestal, Manuel ha empeñado todo su esfuerzo para proyectar su ejecución con la batuta. Su primera actuación en tierras foráneas fue en 2007 como participante en el concurso Eduardo Mata, en México. “Fue una experiencia bastante bonita, sólo clasificamos de Latinoamérica un brasilero y yo”, rememora. Para continuar su excursión en el mundo, participó recientemente en el International Conductor´s Competition Sir George Solti —Competencia Internacional de Directores— en Frankfurt, Alemania, un país caracterizado por su alto nivel instrumental, excelentes orquestas, famosos compositores y reconocidos directores, entre otros campos a nivel musical. Sobre esta última actuación recuerda que a comienzos de este año, participó en Maracaibo, estado Zulia, en unas clases magistrales de Dirección con el Maestro Sung Kwak, quien lo motivó a inscribirse en el Concurso de Dirección Internacional. “Seguí las sugerencias del maestro Kwak y envié mis papeles. Luego, recibí una correspondencia de Axel Schlicksupp —Managing Director del concurso— en la que me confirmaba que fui seleccionado entre las 524 solicitudes, para participar junto a otros 24 directores del mundo”, dice con entusiasmo, al tiempo que agregó: “De todos los participantes el único suramericano era yo. El resto eran europeos y norteamericanos”. A pesar de no llegar a la final, para Manuel fue una motivación enorme el ser seleccionado y pasar hasta la ronda semifinal de un concurso tan prestigioso. “Más allá de la experiencia de competir en el concurso, la posibilidad de interactuar con una orquesta tan importante como la Frankfurt Museumorchester fue muy importante”, asegura. Así, Manuel emprende un nuevo rumbo en su ejercicio de dirección. De y para El SistemaDe y para El SistemaEl Sistema es mi vida. Desde que comencé mis estudios musicales hasta hoy, todo lo que he hecho por la música se lo debo a la institución que creó el Maestro José Antonio Abreu hace 33 años. Además de la formación que ha recibido a lo largo de los años, Manuel también contribuye con su trabajo, para que continúe el crecimiento y expansión del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. “Creo que mi mejor aporte es seguir echando para adelante, dirigiendo y formando orquestas, para dejar muy en alto a mi país”. Su ascenso en la vida como director fue vertiginoso. Desde el inicio conversó con Abreu, quien de inmediato le asignó sus primeras clases. Posteriormente, hizo un curso con el maestro Eduardo Marturet en 2002. Como una de las grandes ventajas que proporciona El Sistema a sus integrantes, es la posibilidad de recibir clases con maestros internacionales. Manuel no desaprovecha estas oportunidades y participó en cursos con los maestros Sung Kwak y Wolfang Tromer. También con el reconocido larense Gustavo Dudamel. “Creo que esa fue mi base, porque mi escuela fue dirigir. Eso es una ventaja enorme que tenemos, este es el único país del mundo donde hay más orquestas que directores, el maestro Sung Kwak siempre lo dice cuando viene. En Europa hay una vida musical fabulosa, pero no están las oportunidades que nosotros tenemos. El instrumento de un director es la orquesta; y aquí uno tiene desde los primeros pasos, la oportunidad de dirigir una orquesta, esa es la mejor escuela“. —¿Cuál ha sido el mejor concierto? —Mi próximo concierto va a ser el mejor, siempre pensaré así. Siempre hay una oportunidad de hacerlo mejor y antes de entrar al podio mi meta es esa. Pienso que será así hasta mi último concierto, espero que sea cuando esté bien viejito ya, ese creo que será mi mejor concierto.
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