
| Suecia quedó deslumbrada por El Sistema musical venezolano |
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| Escrito por Prensa Fesnojiv |
| Jueves 10 de Junio de 2010 14:33 |
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Ante un público frenético que se congregó el domingo 6 de junio en el parque Slottskogen, Dudamel accedió a brindar unas palabras a los espectadores, tras dirigir a la Sinfónica de Gotemburgo: …la música es mi vida. También lo es para 300 mil venezolanos. En mi país tenemos al Sistema, creado por José Antonio Abreu, que ha hecho que la música no sólo se viva para la construcción de una vida artística, sino también de una vida en sociedad. Creemos en la música que está detrás de las notas. Nuestra vida todo el tiempo está cambiando con la música. No hay aburrimiento posible. En el arte estamos inspirados todo el tiempo”, dijo el director venezolano. La esencia del Sistema, sus conquistas y hazañas, también fueron dadas a conocer por otros voceros representados en los ensambles de música integrados por miembros de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar: los Cuartetos de Cuerdas Simón Bolívar, Olimpo y Caracas, los Quintetos de Vientos Venezuela y de Metales Zeus, los Ensambles de Flautas Simón Bolívar, de Percusión Atalaya y de Metales Caracas, quienes ofrecieron una muestra musical en las ciudades de Kammarkulle, Vara, Boras, Hjo, Skovode, Lidkping y Slottskogen, donde los escenarios fueron escuelas, plazas, gimnasios, casas de cultura, pequeños teatros, conservatorios y academias de arte. Música y EscuelaEl niño es tímido. No dice su nombre. Le cuesta hablar cuando un extraño lo aborda. Es uno de los cientos de pequeños, cuyas familias, algunas en calidad de refugiadas de guerra u otros conflictos sociales, han inmigrado a Suecia. Por primera vez tiene la oportunidad de tocar un violín, uno de verdad, uno que siente como si fuera de carne y hueso. Ver en Álbumes web de Picasa. En su salón de la escuela de Kammarkullen, población ubicada a unos 30 minutos de Gotemburgo, hay un violín pero no tiene cuerdas. Sólo sirve de anhelo. Como él, que viene de Somalia, otros niños de países como Irán, Irak, Bolivia, entre otros, corren de un instrumento a otro. Hacen fila para que los muchachos del Cuarteto de Cuerdas Olimpo los dejen sostener el instrumento y mover el arco. Cuando Inmanuel Sandoval, Alirio Vegas, David Peralta y Enn René Díaz comenzaron a tocar el primer movimiento del Cuarteto n° 5, Op. 18 de Beethoven, los 30 niños del primer grupo del día, dieron un brinquito. En adelante y por un buen rato, se les olvidó pestañear. Lo mismo a los otros 60 que entraron en dos tandas posteriores y que pudieron ver por primera vez un concierto didáctico con instrumentos de cuerda. Los niños en la sala forman parte del primer intento en Suecia por replicar El Sistema de enseñanza musical venezolano. Como en el caso de Venezuela en 1975, los maestros de esta escuela comienzan de la nada. La televisión nacional de Suecia estuvo allí, y así lo vieron miles de televidentes: EnsamblesAdemás del cuarteto de Cuerdas Olimpo, el Cuarteto de Cuerdas Caracas, el Ensamble de Flautas Simón Bolívar, el Quinteto de Vientos Venezuela, el Ensamble de Percusión Atalaya, el Ensamble de Metales Caracas, el Quinteto de Metales Zeus y el Cuarteto de Cuerdas Simón Bolívar se encargaron no sólo de tocar por primera vez para un público que los esperaba con ansias, sino también de ofrecer talleres didácticos para niños, adolescentes y adultos. “Lo que queremos enseñar aquí es a tocar con entrega, entusiasmo, con pasión. Eso ya ustedes lo saben. Lo llevan en la sangre”, dijo el profesor de percusión Einar Nielsen, quien en sólo una hora de ensayo conjunto ensambló la pieza Ionisation de Edgar Varèse con alumnos de la Academia de Artes de Gotemburgo y los integrantes del Ensamble de Percusión Atalaya. Ver en Álbumes web de Picasa. La ovación fue larga y la despedida también. Si por el público hubiera sido, los músicos venezolanos, que en una suerte de performance caminaban por el escenario pasando de un instrumento a otro, no habrían embalado sus instrumentos sino hasta la media noche. Música y NacionalismoLos venezolanos tomaron el parque Slottskogen, el domingo 6 de junio, día nacional de Suecia. Al mediodía, los primeros en adueñarse del escenario fueron los miembros del Venezuelan Brass Quintet. Los niños bailaban, enarbolando las banderas suecas, mientras los adultos escuchaban bajo el sol brillante del mediodía y sobre la grama fresca. Diagonal, en otra tarima, y a las 2:00 p.m., el director Gustavo Dudamel dirigió a la Orquesta de Gotemburgo. Esta vez, dispersos entre el público, también estaban decenas de venezolanos, los músicos de la Sinfónica Simón Bolívar y unos cuantos residentes en esta ciudad (la segunda más importante de Suecia, después de Estocolmo). Cuando reconocían a los venezolanos, algunos habitantes de Gotemburgo no dudaban en decirles que Dudamel era una figura reconocida en Suecia y algunos iban más allá: “Nosotros en Gotemburgo lo sentimos como nuestro”, dijo una señora de al menos 70 años que esperó dos horas y escuchó el concierto otra hora y media más, sentada en una silla de madera sin espaldar. No les bastó con que Dudamel se subiera al podio para dirigir, sino que también querían escucharlo hablar. “…nosotros creemos en la música que está detrás de las notas, en el alma de la música. Nuestra vida todo el tiempo está cambiando con la música. No hay aburrimiento posible. No tenemos una rutina. En el arte estamos inspirados todo el tiempo”, dijo el director venezolano.
Ver en Álbumes web de Picasa. “Tú nos inspiras a nosotros”, le contestó el animador, que lo despidió con los aplausos del público, mientras las cámaras seguían el paso rápido del director, quien se fue a la grama para escuchar lo que estaba por sonar. Como Dudamel, la señora del banquito de madera y muchos otros asistentes se quedaron, para escuchar al reconocido Ensamble de Metales de Venezuela, dirigido por Thomas Clamor, principal de la fila de trompetas de la Filarmónica de Berlín. Las cámaras de la televisión nacional de Suecia, contaron esta historia: 20 mil personas, según estadísticas del personal del parque, vieron entrar a una treintena de jóvenes vestidos de negro y en apariencia de andar severo. Como suelen hacer, los integrantes del Ensamble de Metales de Venezuela conquistaron al público que se puso de pie para aplaudir. Los suecos aprendieron a decir “otra” y desde las primeras filas lo gritaban, así que al ensamble no le quedó más que, despedirse y lo hicieron con el “Alma llanera”. Adiós GotemburgoEl último concierto en Gotemburgo fue el miércoles 9 de junio. La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar interpretó la Sinfonía nº 5 de Ludwig van Beethoven. El público no quiso esperar al final del concierto para esmerarse en aplausos. Como en una suerte de efecto dominó, pero de atrás hacia adelante, los asistentes se levantaron de sus sillas para ovacionar, durante 10 minutos, la interpretación de la obra. La Sinfonía nº 4, de Tchaikovsky, cerró el programa que terminó con una larga jornada no sólo de aplausos sino de ovación con los pies. No dejaban de aplaudir pese a los dos bis que tocó la orquesta guiada por el maestro Gustavo Dudamel, al que los suecos no quieren dejar ir, al punto de convencerlo para quedarse dos años más frente a la Sinfónica de Gotemburgo. La Simón Bolívar volverá a Suecia el día 12 , para un concierto en Estocolmo, última parada en este país. Ver en Álbumes web de Picasa. |