
| Gustavo Dudamel dirigió La Traviata por primera vez |
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| Escrito por Prensa FESNOJIV | |||
| Viernes 23 de Julio de 2010 10:23 | |||
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Su batuta se alzó para vivir el drama de esta ópera junto con el Ballet y Coro de Ópera Teresa Carreño y un elenco encabezado por la soprano Mariana Ortiz, el tenor español Israel Lozano y el barítono venezolano Gaspar Colón.
El telón subió sólo unos minutos después de las 6:00 p.m. Dudamel fue recibido con unos aplausos que más que traducir una norma de protocolo de concierto, tradujo el deseo y el gozo del público venezolano por tenerlo en casa. Desde el foso, que dejaba ver sólo la mitad de su cuerpo, Dudamel levantó la batuta y Una mujer, una cortesana, inundaba simbólicamente la primera escena: Violetta Valery, interpretada por Mariana Ortiz. La musa de Verdi, a su vez inspirada en uno de los personajes principales de La dama de las camelias, una novela de Alejandro Dumas, era la personificación de los placeres, de la vida libre, del amor sin parada larga. Alfredo Germont, encarnado por el tenor español Israel Lozano, llegó a la vida de esta mujer para trastocarla, para redundar el repertorio personal sobre el que había basado su existencia. Durante los tres actos de la obra,
Ver en álbumes Web de Picasa. Desde el podio, Dudamel estuvo en los lugares del goce, en los del sortilegio. De perfil, se lo veía cantando en silencio y también poniéndose en la piel de protagonistas. En silencio. Sólo con el canto de sus manos, de su respiración que a veces también parecía un lamento. La batuta de Dudamel tuvo la sapiencia y la habilidad de llevar tanto a la orquesta como al elenco durante más de tres horas, a través de las cuales, el público estuvo atento al más mínimo detalle. En ambas funciones, el director venezolano fue conductor, músico, escenógrafo e histrión al mismo tiempo, para regalar dos noches que quedaran escritas en las páginas de la historia musical venezolana.
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