
| Los encantos de la ópera Carmen hechizaron a Simon Rattle |
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| Miércoles 14 de Julio de 2010 09:12 | |||
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Cuando Simon Rattle entró al escenario, sólo quedaba un puñado de butacas vacías que se ocuparon luego del intermedio. El público lo recibió con aplausos y Rattle respondió levantando la batuta. Impregnó la sala con el gesto vívido de quien goza lo que hace. El anuncio estaba hecho. Lo que vendría a continuación sería una fiesta para los sentidos: el oído no pudo dejar de estar atento y el ojo se afanaba por no perder detalle. Rattle le hace entender al público que él también es espectador. Por momentos, mientras seguía moviendo sus manos y brazos, ladeaba el rostro, cerraba los ojos con delicadeza como si estuviera concentrándose sólo en el placer de escuchar. La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar fue cómplice desde el principio de una obra que no escatima en buenos pasajes para solos instrumentales: los violines se hicieron eco de un oscuro presagio, las trompetas y toda la fila de metales dibujaron una Sevilla del siglo XIX custodiada por oficiales y tropas; clarinete, oboe y flauta fueron sinónimo de la picardía del andaluz. Los solistas invitados, que conforman un elenco envidiable, en palabras del mismo Rattle, entraron uno a uno e hicieron de sus cuerpos y de sus gestos herramientas para que el espectador dejara de estar allí y viajara a una plaza de Sevilla, la Taberna de Lilas Pastia, a una montaña y, en el último acto, a una plaza de toros donde Escamillo, interpretado por el barítono Kostas Smoriginas, deja al toro en la arena luego del rumor del banderilleo. Young Wook Kim fue el Zuñiga que recibió a Micaela, la reconocida soprano Measha Brueggergosman, quien buscaba afanosamente a Don José (el tenor Bryan Hymel). Tarde encontró Micaela a Don José. Para cuando lo volvió a ver, ya su prometido se había entregado a los encantos de Carmen, interpretada por la mezzosoprano Magdalena Kozena, una tabacalera con trágico destino que confiesa “El amor es como una golondrina. Si piensas agarrarlo, él te evita y si lo evitas, él te atrapa”. Con ello desencadena una historia cuyas líneas hablan de ítems universales que han desencadenado las grandes tragedias de la literatura: pasión, celos, intrigas, dilemas éticos, libertad; en fin, de la condición humana. Ver en álbumes Web de Picasa. La ópera contó con la participación de Barbara Kind como la fogosa Frasquita, la venezolana Mariana Ortiz quien encarnó a Mercedes, a Holger Marks que interpretó a Dancaire y al venezolano Idwer Álvarez quien asumió el rol de El Remendado. Carmen no se hubiese contado tan fehacientemente sin la participación del Coro Sinfónico Juvenil de Venezuela, dirigido por Lourdes Sánchez y preparado vocalmente por la profesora Margot Parés Reyna, a quién Rattle abrazó al finalizar el concierto, y a los Niños Cantores de Venezuela, que conmovieron al público desde su entrada en el primer acto. Durante tres horas, Rattle se encargó de que la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar hiciera justo lo que él le había pedido durante las semanas de ensayo: que respirara con los solistas, que hicieran una alfombra mágica para los cantantes, que no miraran sólo al frente, sino que se metieran en la historia, que se repetirá mañana, 12 de julio, en la misma sala, a la misma hora y con los mismos intérpretes. Declaraciones de Simon Rattle, luego de los ensayos de Carmen: Es muy interesante ver cómo el elenco, que ha interpretado Carmen muchas veces, aunque algunos lo estamos haciendo por primera vez, tenía dificultades para cantar, pero es que no se puede cantar boquiabierto y eso fue lo que pasó cuando vieron a la Sinfónica Simón Bolívar como una orquesta que ya está en un nivel superior o igual al de muchas orquestas de ópera profesional. Estamos muy felices por tener la suerte de contar con un elenco que sería envidiado por cualquier casa de ópera en cualquier parte del mundo. Toda esa gente está viniendo porque quiere vivir esto, no porque le paguen. El intérprete de Escamillo, por ejemplo, está viniendo directo de hacer Carmen en la Staatsoper de Berlin. Somos gente muy feliz”, señaló. No vengo a trabajar con ustedes (se refirió a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar), como una orquesta juvenil a la que hay que apoyar. Vengo porque son una orquesta profesional que suena igual o mejor que cualquier orquesta del mundo. Rattle señaló que hace Carmen en Venezuela, en parte, por el deseo del maestro Abreu de hacer más y más ópera, pero además el montaje de esta ópera forma parte de su colaboración en el programa académico orquestal del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela: Hago Carmen, por otra parte, por el desarrollo de la orquesta hacia lo que es la interpretación de la ópera porque con este repertorio no sólo se ve hacia delante, sino se ve hacia los lados. Se debe estar consciente de la presencia de otras personas y tocar con la idea de anticipar lo que va a pasar, pero, al mismo tiempo, reaccionar si se presenta algo diferente. En un ensayo realizado el miércoles 07 de julio, Rattle le señalaba a los músicos de la orquesta: Tenemos que hacer una especie de alfombra mágica sobre la que se pare el cantante de manera de que se pierda, para el público, la noción de quien está cantando y quien está tocando. Esto requiere tocar de una forma totalmente diferente. Tomando en cuenta que los muchachos no han tocado mucho repertorio francés, hay que decir que ellos manejan la obra porque poseen una increíble sensibilidad que, quizá, tiene que ver con esa sangre de Andalucía que está presente en la obra. Coordenadas en nuestro calendario
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